jueves, 27 de septiembre de 2007

Sobre el Comedor Económico que dirige César López

Se me antoja
Primero, comer, luego lo demás


Por Marivell Contreras
A Rosalina Polanco y don César López.

Una amiga que se mudó recientemente fuera de la capital donde siempre había vivido, me contó que su hijo –que nunca ha pasado ni remotamente hambre- de repente se siente muy feliz en la escuela por el simple hecho de que le dan desayuno escolar.

Esa noticia, trivial para los que tienen las tres papas seguras, a veces también toca a los que la tienen y se sienten un poco tristes como la hija de otra amiga que estaba presente durante la conversación y se incluyó para protestar que a ella no le dan nada en su escuela.

Ambos casos, sobrepasan las clases media baja y se enclavan entre la media y media alta. Prestigioso colegio en inglés en el corazón de la Urbanización Fernández en el caso de la niña y colegio consciente y de educación cristiana en Vista Hermosa.

O sea, que en sus casos, el hambre no es óbice ni para dejar de ir a la escuela, ni para no poder salir desayunados de su casa y con su moña en los bolsillos para los antojos de media mañana.

Cuando escuchaba ese panorama y miraba a uno y otro lado, no pude menos que recordar de una institución que ha llevado esa intención gubernamental –de que comer es primero- a mi pobre y vieja provincia.

Un poblado rico en gente buena y multimillonaria en el verdor de sus paisajes hasta parecer una gigante y ostentosa esmeralda (verde que te quiero verde, como los versos de Federico García Lorca), como la vislumbra nuestro senador Charlie Mariotti.

De hecho llego a la traslación de este reciente acontecimiento de niños con comida que le gustaría tener más, para contar que mi pueblo, Monte Plata, se ha convertido en un punto estratégico de la política gubernamental de “comer es primero”.

Gracias a una invitación de don César López, administrador de los Comedores Económicos estuvimos presentes en la inauguración de dos plantas productoras de comida para la provincia.

La primera fue el año pasado en Monte Plata. Allí las autoridades recibieron, en las mismas instalaciones de la infraestructura construida para los Juegos Nacionales una planta productora con su comedor y adicional a estos varios comedores móviles que se instalan en el corazón de los barrios más paupérrimos de la comunidad.

Otro tanto pasó en Bayaguana donde en igual estructura fue instalada una planta productora de comida con su comedor e igualmente adicionan 5 puntos de expendio en los barrios más lejanos del lugar.

Son comidas a 5 pesos y a 20 pesos. El más pobre de los pobres puede conseguir 5 pesos para el papeo, como le dice el mismo pueblo al acto de comer. Compartir esas dos experiencias me hizo muy feliz… y les diré por qué.

En enero pasado estuve presente, mientras celebrábamos el cumpleaños de Rosalina Polanco, asistente del señor López y ex asistente de Yaqui Núñez del Risco, amiga nuestra y esposa de Marcelino Ozuna, cuando nuestro admirado boxeador Joan Guzmán confesó que ese lugar, el comedor que aún está frente a la Maternidad San Lázaro de Los Minas, fue el lugar donde de pequeño se alimentó.

Si de ahí logró producirse un fenómeno de orgullo nacional como Joan Guzmán, pienso que está bien recomendarle a ustedes que corran la voz y le digan a las madres y a los padres que trabajan y que escasamente tienen con qué comer, que alienten a sus hijos a que vayan al comedor económico “a comer primero” y luego a estudiar por el futuro de su familia y de su nación.